Análisis de Obra

Caja para soñar una patria posible
Teresa Pereda




“CAJA PARA SOÑAR UNA PATRIA POSIBLE” . Teresa Pereda por Silvina Torviso

Vemos un objeto despojado, misterioso, de una distante belleza. Es un volumen simple, de forma prismática. Está compuesto por una caja de vidrio sobre un pedestal, integrados en el mismo bloque. Vemos que los vidrios, a su vez, son mapas translúcidos en los que podemos descifrar (están invertidos) nombres de ciudades y ríos de nuestro país. La transparencia nos permite apreciar el interior de la caja: hay tierra. Mientras estamos viendo ese objeto van surgiendo las preguntas, la necesidad irreprimible de encontrar sentido: ¿Quién hizo esto? ¿Qué quiso decir? ¿Qué significa? ¿Cómo se titula? Con lo que vemos no es suficiente, este objeto necesita de algunas palabras para comprenderlo. Vayamos, entonces, por esas palabras:

La autora, Teresa Pereda: artista visual, hija, nieta y bisnieta de mujeres artistas. Vive en las proximidades de Arenaza, partido de Lincoln. Desde sus inicios se interesó por la identidad latinoamericana y por el rescate de la iconografía de los pueblos originarios. Posteriormente la tierra en sí fue el centro de sus investigaciones, de su reflexión y producción. Recolectó tierras de diferentes zonas del país y de Latinoamérica tomando contacto con la gente de esas regiones rurales. Construyó así una forma de hacer arte considerándolo como un campo expandido que abarca todo el territorio, todos los espacios, todos los puntos cardinales. Los viajes como acontecimientos estéticos la llevaron a incorporar los mapas en sus pinturas, objetos e instalaciones, indagando en la cartografía como el modo occidental de representar los amplios horizontes americanos, la tierra.

La obra: si bien este objeto que estamos viendo puede ser interpretado individualmente, cobra mayor intensidad si se lo considera conjuntamente con el resto de la producción de Teresa Pereda, como una voz más dentro de una polifonía muy orquestada, totalmente coherente desde lo formal y lo conceptual.

Desde el año 1994, Pereda indaga sobre el concepto de tierra y trabaja con la tierra misma: como pigmento, como color, como textura. La materialidad de la tierra como poética en sí misma, como objeto ricamente cargado de potencial simbólico: fuente y espacio de vida, descanso en la muerte: “De tierra somos y al polvo volveremos”.

Teresa Pereda habla de lo atávico, de lo primordial, de lo eterno, pero lo hace con las formas discursivas del arte contemporáneo. En el caso de esta caja se trata de una obra ambigua ya que no sabemos muy bien cómo catalogarla. No es un dibujo, ni una pintura, tampoco una escultura. Si no estuviera en un museo de arte tal vez podríamos creer que se trata de un exhibidor, de una suerte de extraño escaparate o de un mojón indescifrable. Finalmente sólo llegamos a afirmar que es un objeto. Refiere a la tierra, y para hacerlo no la representa, sino que la presenta. Es una obra hermética, en el sentido de que sola no basta, necesita de cierto conocimiento para poder atisbar la intencionalidad del autor.

La caja y el modo de mostrar la tierra nos remiten a la idea de relicario. La tierra se nos presenta como reliquia sagrada guardada en un altar del siglo XXI. ¿Para protegerla del saqueo civilizatorio? ¿Para preservarla para las nuevas generaciones? ¿Para adorarla como la Madre Tierra?

El título: Caja para soñar una patria posible. Desde el título la autora nos invita a soñar una patria posible, la que no tenemos pero podríamos tener.

Como Patria significa también “perteneciente al padre o que proviene de él” nos extrañamos ante la figura metafórica de un padre tan cruel que despoja a muchos y distribuye tan desigualmente la tierra entre sus hijos. Y se nos impone, tal vez, una última pregunta: ¿Será posible soñar una patria en que la tierra sea patrimonio de todos los hijos del padre?

Teresa Pereda
Nació en Buenos Aires en 1956, inició su formación con Estela Pereda y concurrió a los talleres de Ana Eckell y Néstor Cruz. Licenciada en Historia de las Artes, UBA, es curadora de la colección Hijos del Viento (textiles y platería de la cultura patagónica mapuche).
Expone en Argentina y el exterior. Sus obras integran colecciones públicas y privadas de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fé, Washington, Austin, Essex y Barcelona. Vive y trabaja en Mitikile, en las proximidades de Arenaza, partido de Lincoln, provincia de Buenos Aires.

Silvina Torviso
Nació en Rosario en 1963.
Realizó su formación artística de grado en la Escuela de Arte de Junín y en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón de Buenos Aires, obteniendo el título de Profesora Nacional de Pintura.
Ha realizado estudios de posgrado en el IUNA y cursado el Postítulo de Especialización Superior en Dibujo en la Escuela de Arte Xul Solar donde también es profesora desde el año 1991.
También se ha desempeñado como Inspectora de Educación Artística y capacitadora en el área de plástica.
Ha participado de numerosas exposiciones colectivas.